"Tirado" o en lata, el vino busca crecer en preferencia

Algunos especialistas explican por qué estas nuevas disposiciones del INV pueden favorecer el consumo del vino.

Sebastián Pérez Dacuña
colaborador Especial Guarda 14

La reciente decisión Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que autoriza el fraccionamiento y comercialización de vino en recipientes de acero inoxidable, abre la posibilidad de nuevas formas de comercializar el vino en tiempos donde los esfuerzos y el ingenio de redoblan para no dejar perder ni un ápice el terreno de esta bebida con respecto a sus competidores directos.

Y es que esta nueva decisión del órgano contralor de toda la actividad vitivinícola apunta a facilitar por ejemplo la venta de vino por copa, una posibilidad que hasta el momento, si bien ha sido explorada, aun no se arraiga en nuestro país.

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En detalle, la resolución oficial permite que se pueda comercializar en el canal “on trade” (restaurantes, wine bar, cafés) por copas, a través de tanques como los que se suelen utilizar para la cerveza tirada.

Cómo es costumbre de Guarda 14, nos parece importante que los protagonistas opinen cómo ven los distintos acontecimientos que atraviesan transversalmente y principalmente el consumo del vino.

“La resolución del INV habilita una forma de expendio. Lo que resta por ver es si las bodegas y otros actores de la comercialización, como bares o restaurantes, están dispuestos a encarar esta innovación. En el estudio que hicimos en 2015 sobre Perfil de Consumidores de Vinos advertimos algunas barreras para el mayor consumo de vinos se relacionan con los calibres de envases y la forma de consumo”, asegura Carmen Pérez, coordinadora de comunicación y relaciones institucionales del Fondo Vitivinícola de Mendoza.

En la misma sintonía, el sommelier Luis Mantegini, reconocido por su promoción constante de la cultura del vino, advierte: “Creo que es una alternativa más que se suma como expendio de vino, no me parece mal, creo que es buena. Pero el punto radica en que hasta que no se coordine distintos factores para que tenga utilidad y se incremente el consumo de vino no va a funcionar. Con esto me refiero a que servicio se haga masivo, ya sea restaurantes y vinotecas, también que el personal de servicio de estos lugares esté preparado y que haya políticas de ofrecimiento y promoción.  Y, por último, ser creíbles como empresa para que el consumidor crea que el vino que se le está vendiendo es el que realmente se le está ofreciendo”.

Es que no cabe duda que esta decisión oficial es un primer paso, pero que para afianzar la decisión se va a necesitar no solo la voluntad de los implicados, sino también promoción y demostrar algunos aspectos que le den confianza al consumidor tan acostumbrado a otras formas de expendio del vino –botella-, dejando estas “nuevas” a bebidas como la cerveza o gaseosa– en el caso de ser de tipo tirada o en lata.

Sobre los tanques de acero inoxidable-hasta una capacidad de 50 litros-, al estilo de los que se usan para expender la cerveza tirada, la nueva normativa infiere que este tipo de recipiente permite mantener al vino bajo una atmósfera inerte, evitando alteraciones del mismo y conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original.

La sommelier y asesora internacional, Laura Ortiz, explica: "Hoy el consumo está instalado de manera descontracturada, el consumidor no quiere tanta atadura. Podemos identificar al vino en jarra o lo que era antiguamente el pingüino como algo que se está viendo. Esta, la que ha aprobado el INV, es un buena alternativa para que el mercado siga creciendo en propuestas y actualizado. Es ideal para llevar el vino del año, vino joven sin madera, por lo que no le hace falta importar maderas y que se escapen divisas y se puede tener un mejor precio a nivel nacional. Puede ser una excelente alternativa para fiestas, es económico, accesible y marca tendencia”.

Y aunque aún el organismo nada dice sobre el expendio en envase de aluminio, conocido vulgarmente como latita, ya hay quienes advierten que podría ser una buena salida para apuntalar el consumo del vino.

“Creo que cualquier presentación del vino que lo acerque al consumidor, es beneficiosa. Me encantaría pasar por el mercadito de mi barrio y poder comprarme una latita de un vino de baja graduación alcohólica bien tomable para ir a tomarlo a la montaña o al parque con mis amigos. Me parece que ni el vino tirado ni las latitas restan en nada, todo lo contrario”, explica el enólogo Leonardo Quercetti.

Haciendo memoria, podemos encontrar en la historia que hace más de una década una empresa de la Argentina exportó vinos en lata a diferentes mercados bajo la marca Iron Wine, luego discontinuada, y mucho antes existieron otros antecedentes, ya que en la década del ‘90 el INV había aprobado este tipo de envases.

“Según nuestros análisis de consumo los clientes aceptarían – y de hecho es uno de los drivers de consumo que traccionan las bebidas sustitutas- envases individuales que den respuestas a las situaciones de consumo en solitario o en ocasiones como picnics. “No voy a abrir una botella para mí solo, por eso prefiero otras bebidas que vengan en envases individuales”, afirman los consumidores. Los envases de mayor tamaño, como el bag in box también son aceptados por los consumidores y les ayudarían a resolver situaciones de consumo cotidiano (es un envase que mantiene las características del producto una vez abierto) o en las que se necesita optimizar la relación rendimiento-calidad. De manera que esta norma del INV da el marco legal para desarrollar nuevas formas de expendio y poder linkear las necesidades de los consumidores y las respuestas que puede dar el sector vitivinícola”, apunta Carmen Pérez.

El tiempo lo dirá, y así como paso con el vino en copa, que aún no se afianza o la presencia de otras presentaciones para la venta del vino que si han tenido mejor suerte, el vino al estilo tirado o la lata buscan ser aquella herramienta para darle al consumo de la bebida nacional el despegue definitivo en la preferencia del consumidor.

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