No solo fútbol: la producción del vino de Bélgica se cuatriplicó desde 2006

Impulsado por el cambio climático, productores belgas apuestan a la producción de vid.

El aumento de las temperaturas está propulsando la vitivinicultura en las zonas septentrionales de Europa. La producción se ha cuadruplicado en Bélgica desde 2006, según los datos oficiales.

La superficie de viñedos ha crecido todavía más deprisa. Pero, tanto como el volumen, han cambiado los sabores."Hace 20 años teníamos vinos que sabían a cítricos, con limón y algo de pomelo", explica Étienne Rigo, copropietario del Domaine de Mellemont. "Hoy tenemos vinos más cercanos a las frutas tropicales: lichis, piñas...

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Hay una evolución notable. Hacíamos vinos mucho más ligeros hace 20 años, Hoy tenemos vinos más grasos, más largos, mucho más persistentes".Hace 12 años sólo existían 72 hectáreas de viñedo en Bélgica, país más conocido por sus cervezas, según los datos del Ministerio de Economía belga. El año pasado esa superficie se había multiplicado casi por cinco, llegando a las 343 hectáreas. Sigue siendo algo minúsculo comparado con Francia, pero es un inicio. Todo ello forma parte de una tendencia clara, según Wim Thiery, especialista del clima en la Universidad VUB de Bruselas. "Vemos claramente un cambio, en el que regi0nes del Mediterráneo actualmente adecuadas para la viticultura ya no lo serán en el futuro, o serán cada vez menos adecuadas", dice Thiery. "A cambio, zonas de la Europa septentrional como Bélgica se volverán adecuadas para la viticultura y el vino".Hay inconvenientes.

El cambio climático ha hecho que, en general, el tiempo sea más errático, lo cual puede dañar la viticultura, según Thiery. Pero la mayor parte de los cambios han sido más graduales. La producción ha crecido, los sabores han evolucionado y las vendimias se han vuelto más tempranas en el Domaine de Mellemont, a 40 kilómetros al suroeste de Bruselas. Los trabajadores de la zona llamaban su temporada de recolección la 'Vendimia de Todos los Santos', porque coincidía con esa festividad de finales de octubre. "Este año calculamos que vendimiaremos a finales de septiembre o principios de octubre", dice Rigo. Cuando se habla de los cambios que ha visto estos últimos años, él prefiere ver los más positivos: "El vino belga es muy joven. Está todavía en su adolescencia en lo referente a castas de uvas y terruños. En los próximos años creo que descubriremos algunas cosas verdaderamente fantásticas".

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