Siete bodegas mendocinas que son palacios de la arquitectura del vino

Edificios impactantes por su diseño, sus dimensiones y su arquitectura inmersa en el paisaje. Salentein, O`Fournier, Séptima, Carlos Pulenta, Flechas de los Andes, Catena Zapata y Zuccardi Valle de Uco, las bodegas que destacamos.

Valeria Mendez
Especial Guarda 14

La relación entre los procesos de vinificación y las cavas donde finalmente toma cuerpo el vino, han generado especialistas en arquitectura de bodegas, y podemos decir que en Mendoza, en las últimas décadas, el crecimiento de la industria ha potenciado también una estética innovadora que resuelve de manera integral y sumamente creativa el buen funcionamiento enológico en espacios magníficos para las visitas y el turismo. En muchos casos rescatando materiales de construcción ancestrales como el barro o el adobón o elementos propios de nuestra naturaleza como el canto rodado y la piedra.

Entre las cavas más impactantes, encontramos el Complejo Salentein (Tunuyán), y las bodega O`Fournier, Séptima (Luján), Carlos Pulenta (Vistalba), Flechas de los Andes (Clos de los 7, Vista Flores), Catena Zapata y la más reciente y muy galardonada Zuccardi Valle de Uco.

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Flechas de los Andes

Flechas de los Andes es una de las maravillosas bodegas que integran el Clos de los 7, en Vista Flores, Tunuyán. Los arquitectos Philippe Druillet y Francis Maggis han logrado líneas simples en la estética de esta bodega de 7.500 m2 que contrasta con el imponente fondo montañés del Valle de Uco. La distribución en los espacios arquitectónicos fueron tomados  de modelos de estancias argentinas. Un diseño geométrico radiante de los diferentes cuerpos de la bodega, ilustra las flechas que son el ícono de la Compagnie Vinicole Rotschild. La cava pertenece a la baronesa Nadine de Rothschild en sociedad con Laurent Dassault, el magnate de la flota de aviación Mirage y Falcon

O ´Fournier

En Bodega O´Fournier (San Carlos, pleno Valle de Uco) nos recibe un edificio ultramoderno que por momentos parece una nave de otro mundo. Los techos absolutamente planos y las rampas por donde circulan los camiones le dan este aire de estación espacial. El conjunto, de marcado carácter contemporáneo, hace uso del hormigón armado como principal recurso expresivo, en contraste con el metal de tonos aluminizados, que aporta un sello tecnológico coherente con las nuevas técnicas e instalaciones de vinificación. El espacio interior, la cava es también una galería de arte. Toda la bodega, despojada en su esencia, utiliza como recurso único el hormigón, evocando la fuerza y misticismo de un antiguo templo, el templo donde evoluciona el vino y aportando imágenes de contemporaneidad a este vino del nuevo Mundo.

Catena Zapata

Nicolás Catena Zapata y el arquitecto Pablo Sánchez Elía se inspiraron en las ruinas mayas de Tikal, en Guatemala, y levantaron esta original bodega en forma de pirámide, realizada con piedras de canteras andinas cercanas a la bodega y escala imperdible en cualquier itinerario de las rutas del vino.

Salentein

En la Bodega Salentein toda la arquitectura gira en torno a la idea de pozo andino, de lugar de ofrenda, de reconocimiento a la tierra y a la naturaleza, madre del vino. De allí nace la organización centralizada del espacio de la bodega y la entrada de luz cenital que atraviesa los dos niveles y llega a la rotonda de las cavas. El planteo elegido dispuso en forma de cruz: cuatro naves iguales, con sótanos, en torno al pozo central, asumido como un crucero perforado y de doble altura. Tipología reformulada de templo clásico, que evoca la herencia italiana, tan cara a la Mendoza del vino.

Como parte del complejo vitivinícola está la Galería de Arte Killka, imponente. Tan sorprendente como Killka resulta la Capilla de la Gratitud, que se levanta en perfecta perspectiva hacia el Norte y sobre el eje que la alinea con el edificio del arte y al final la bodega. Con la misma modalidad de construcción de las antiguas capillas andinas, este recinto concebido como el resto de la edificación por el estudio de arquitectos Bórmida & Yanzón, reformula en clave contemporánea la esencia de la arquitectura andina tradicional, utilizando la denominada “técnica de tapia”.

“La técnica de tapia es una de las formas de construcción más antiguas que se conocen y se ha utilizado no sólo en Sudamérica, también en Africa y Asia”, explica la arquitecta Eliana Bórmida. La Capilla de la Gratitud es una obra única en el país.

Zuccardi Valle de Uco

Zuccardi Valle de Uco se levanta en el espectacular Paraje de Altamira, y fue concebida para la elaboración de vinos de terroir por el propio Sebastián Zuccardi. La bodega, encuadrada dentro de lo que es “la arquitectura del paisaje” está integrada a su entorno y construida con materiales del lugar: piedra de la Finca Piedra Infinita, agua y arena del río Tunuyán, con un importante detalle: las paredes son todas diferentes y tienen una curvatura en su parte superior que sigue la ondulación natural de la Cordillera. Otro diferencial es su perfil sustentable: durante las horas del día no hace falta utilizar luz artificial gracias a la presencia de ventanales y lucernarias que le dan una gran luminosidad. El edificio está coronado por una cúpula de metal que refleja en su exterior el sol y los distintos momentos de luz modifican el paisaje.

Bodega Séptima

En Luján, con terrazas que miran al Plata, Séptima es una de las bodegas impactantes sobre la corredor andino. Los muros ciegos de piedra de la fachada norte aportan a los interiores los beneficios de su inercia térmica. El edificio expresa con elocuencia su naturaleza andina. Los muros anticipan las laderas rocosas de la precordillera, con sus explanadas y jardines del frente, con solados de piedra de río, de ripios y granzas, de pastos rústicos y cortaderas, característicos del entorno. El carácter del conjunto hace referencia a los centros ceremoniales prehispánicos andinos, e intenta crear un ámbito de sociabilidad relacionado con el turismo cultural. Los muros ciclópeos de piedra, de 14 metros de altura, reformulan las ancestrales pircas con tecnologías contemporáneas.

Bodega Vistalba

En Vistalba de Carlos Pulenta la estética y los detalles tecnológicos de la bodega asombran. Construida con los materiales típicos del terruño mendocino, todos sus cuerpos llevan piedras del río, maderas de quebracho y un revestimiento que imita la textura y el color del adobón.  Piletas de cemento, destinadas a los vinos de la línea Vistalba, son motivo de consulta de bodegueros de Europa. La inercia térmica alcanzada en cada tanque y el control de la temperatura por computadora minimiza los altibajos.

Cada rincón de este encantador lugar guarda un secreto. En la cava subterránea, una colección con vinos de toda la argentina espera el momento oportuno. Una biblioteca, comodísimos sillones, con iluminación y música a tono, están pensados para ambientar el lugar perfecto. Sobre el fondo, una genialidad decorativa supera toda imaginación, un corte de tierra de más de tres metros imitando un mural pictórico, deja ver las características agrestes del terruño que alimenta esos vinos.

Al lado, y siguiendo las vías subterráneas de esta fortaleza, en la cava, a 15º de temperatura constante y 80% de humedad, flotan los tentadores aromas del vino en guarda. El techo, tiene un sistema de circulación de aire en el cielo raso que evita las intromisiones de corrientes frías y la pérdida de humedad ambiente.

 

 

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