Las terrazas de Battir conservan acequias de riego de 4.000 años

Las terrazas de viñedos y olivares en Battir, Jerusalén, son parte de una antigua ruta que iba desde las llanuras costeras hasta las colinas de Judea.

Las tierras de olivares y viñas de la pequeña villa de Battir, a 7 kilómetros al sur de Jerusalén, es uno de los sitios declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de cultivos en terrazas con un antiguo sistema de riego por acequias que data de 4000 años.

En las tierras altas que se extienden desde Naplusa hasta Hebrón, el paisaje del pueblo de Battir, comprende una serie de valles (widian) con cultivos en terrazas escalonadas: en los bancales de secano crecen olivos y viñas, mientras que en los de regadío se cultivan frutas y hortalizas. La producción agrícola de estos bancales, situados en terreno muy montañoso, se sustenta gracias a una red de acequias alimentada por aguas de fuentes subterráneas. La distribución del agua captada por esa red se efectúa con arreglo a un sistema consuetudinario de reparto establecido entre las familias del pueblo de Battir.

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Battir es un Eco-museo con senderos maravillosos, y un encantador casco antiguo, conocido como el barrio de las Siete Viudas. El nombre se debe a siete viudas que vivieron allí simultáneamente, pero mpás allá de la anécdota el barrio es atractivo por su simple y antigua arquitectura. En otras partes de Battir se encuentran las ruinas de la Torre Canaanita, llamada Al-Khirbeh, que se remonta a la Edad del Hierro y ha sido habitada por varias culturas, incluyendo a romanos y judíos.

También hay dos santuarios para visitar. El primero, Maqam Abu Yazeid Al Bastami, se encuentra debajo de la ciudadela, con un pequeño edificio construido encima de ella para la esposa de Abu Yazeid. El segundo, Maqam Al Sheik Khattab, es un santuario construido para uno de los primeros pobladores de la aldea.

El trayecto actual del ferrocarril que conecta Jerusalén con la costa, es la ruta por la que los pobladores de Battir solían abastecer el mercado de Jerusalén con uvas, aceitunas, higos, manzanas y melocotones. Antiguamente Battir se conocía como la "cesta de verduras" de Jerusalén. Se encuentra en un valle geográficamente crucial, entre Jerusalén y Belén, que conduce al mar Mediterráneo. La entrada llena de palmeras exuberantes anticipa lo que veremos: un pueblo pintoresco, aferrado a sus costumbres milenarias. Se preservan los antiguos baños romanos, una fuente crucial de agua dulce para la gente de la aldea. Desde aquí un canal de riego de piedra lleva agua para regar las cosechas del valle.

La mejor época para visitarlo es la primavera cuando los valles y terrazas reverdecen, pero es un lugar maravilloso para llegar en cualquier época del año.

El lema de los pobladores de Battir es "nuestro museo está bajo el cielo, no bajo un techo". Esto significa que el Eco-museo es en realidad un proyecto dinámico destinado a preservar, interpretar y gestionar el patrimonio geográfico y cultural de la comunidad.

 

 

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