El Valle del Duero “Vinhateiro”, las viñas más antiguas del mundo

Por su belleza y el encanto de sus paisajes, el Valle del Duero en Portugal, considerado Patrimonio Mundial por la Unesco, también podría recibir el nombre de “valle encantado”.

Saliendo de Oporto, varias son las maneras para conocer el valle vitivinícola: por la carretera que va de  Régua a Pinhão N-222, que acompaña al río a través de un paisaje esplendoroso, repleto de viñas de algunas de las fincas de las marcas de vino más importantes. Otra forma es haciendo el mismo recorrido en tren, tanto en el regular o en el histórico en un trayecto que dura medio día y que va de Régua a Tua. Otra opción muy atractiva es navegar el Duero en un crucero disfrutando del paisaje vitivinícola.

El Duero tiene una especial importancia, ha servido históricamente como medio de entrada y salida comercial, comunicando a la ciudad con varias ciudades vecinas.

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Para la producción del vino de Oporto ha sido su brazo conductor, pues los viñedos, muy al contrario de lo que se pensaría, no se encuentran en Oporto, sino en la región del Alto Douro, en el distrito de Vila Real, en dos zonas principalmente: Régua e Pinhao. Por poseer un clima idóneo para la siembra, y un suelo muy rico, han sido estas tierras usadas desde hace varios siglos.

El jugo de la uva es transportado hasta Vila Nova de Gaia, en donde están las Caves o Bodegas de vino, en donde pasan al proceso de fortificación (con aguardiente) y posterior fermentación. Anteriormente el traslado se hacía en unas embarcaciones llamadas “rabelos” que todavía se pueden ver en Oporto.

El Valle del Douro Vinhateiro es también la región vinícola más antigua del mundo. El río dio los primeros pasos cavando en la tierra los profundos valles, mientras que el hombre transformó las montañas de esquisto en tierra y muros, y en ella plantó la viña, verde en verano y de color del fuego en otoño. Con una sabiduría heredada de generación en generación, inclinó las terrazas para que los rayos de sol abrazasen las vides y diesen a las uvas el calor que el vino necesita. Así, los frutos de la tierra y del trabajo del hombre dieron lugar a este vino y este paisaje únicos.

En un recorrido por los miradores que ofrecen las mejores vistas, tendremos que cruzar el río de norte a sur y viceversa. Pero por el camino podremos admirar deslumbrantes paisajes del río y visitar viñas, pueblos y aldeas hasta llegar a Miranda do Douro, donde el río entra en Portugal.

 

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