Cabernet Franc: La variedad francesa que quiere convertirse en otro “boom argentino”

Al igual que el malbec, llegó de Francia para darse en Argentina de manera fenomenal, pero sus escasas hectáreas cultivas atentan contra su potencial en el gusto del consumidor.

Sebastián Pérez Dacuña
colaborador Especial Guarda 14

Si bien la variedad cabernet franc es una de las más plantadas en el mundo vitivinícola y muy popular en otros lugares, hace apenas algunos años está creciendo en consumo en nuestro país, un poco limitada por la poca cantidad de hectáreas implantadas en la Argentina, pero muy promocionada por algunos enólogos que la han mezclado con malbec, un tipo de blend que se ha impuesto con éxito.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) hay apenas unas 929 hectáreas de la variedad en todas las regiones vitivinícolas argentinas, contra, por ejemplo, 15.355 de cabernet sauvignon –su familiar directo-, y 40.400 del malbec, nuestra cepa insignia, que al igual que el cabernet franc, llegó desde Francia. La variedad es originaria de la región de Burdeos y del Valle de Loire.

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El Valle del Loira, la cuna del Cabernet Franc

 

Sobre el origen, el mismo enólogo mendocino Alejandro Vigil, director enológico de Bodega Catena Zapata y responsable del reconocido vino El Enemigo, recuerda sobre su primer contacto con la variedad: “En mi primer viaje a Francia visité el Valle de Loire y Pomerol y descubrí dos mundos distintos para un mismo varietal, ahí comencé a entender lo que es la transparencia al terruño por parte del varietal, algo que también lo tiene el malbec. Pensemos que los cabernet franc de Loire son más cercanos a la familia del pinot noir, y los de Pomerol a un malbec, más  pesados y concentrados. Lo interesante del cabernet franc es esa plasticidad justamente.

Si bien, en Argentina algunos ya hablan del boom en el consumo de la variedad, otros son más medidos a la hora de opinar. Pero la preferencia por el cabernet franc se nota, por lo menos entre aquellos consumidores “más entrenados”.

“La variedad tiene un buen presente porque en parte el consumidor argentino evolucionó y se anima a probar otras cosas; por otro lado, los bodegueros dejaron de pensar que solo se puede hacer malbec bueno”, indica el sommelier Diego Salguero.

Por su parte, Vigil hace un análisis del presente de la variedad: "La verdad es que hay un boom, pero sobre todo en los conocedores de vino, en los consumidores más avanzados y que exploran cosas nuevas. La verdad es que no tenemos muchas posibilidades de crecer porque tenemos poca cantidad de hectáreas cultivadas, con lo cual se ha posicionado en una gama premium a super premium, por lo que los volúmenes son aún pequeños. Creo que la posibilidad de tomar algo distinto con la calidad que podría tener un gran malbec ayuda mucho a que elijan al cabernet franc como un sustituto, pero no creo que sea nuevo malbec, porque para desarrollarlo necesitamos tener 10 veces más de lo que hay”.

“El cabernet franc está siendo elegido por el consumidor porque si bien es una variedad rústica, es mucho más amable que el cabernet sauvignon y tiene una sedosidad que enamora. Es una variedad que sirve para la guarda de grandes vinos , contundentes al principio y muy finos después. He probado cabernet franc de 15 años y son una bomba nuclear”, dice entre risas el enólogo Leonardo Quercetti, de Bodega Monte Quieto.

 

 

De esta manera, y aun tímidamente el cabernet franc va ganando adeptos y hasta ha levantado en el interés de los principales concursos a nivel mundial con importantes puntuaciones para las expresiones locales de la variedad e incluso para ediciones de prensa especializadas como  Decanter, que lo rotuló como el "nuevo tinto estrella".

“Es una cepa que la gente tiene muchas ganas de explorar. Los vinos son muy elegantes y últimamente se pueden conseguir vinos 100% franc a muy buen precio. Creo que el potencial de crecimiento para la cepa es enorme. Siempre el malbec va a ser la insignia de Argentina, pero el cabernet franc aún tiene mucho para dar”, indica Fernando Gabrielli, de Relator Wines. 

Mendoza no por nada le ha dado una importante morada para desarrollarse, tiene condiciones para ello. Le está aportando renovación al varietal, aparece como un compañero fiel al malbec, una alternativa a un consumidor habitual. “Mendoza te da la posibilidad de probar cuatro cabernet franc totalmente distintos dependiendo del lugar donde esta cultivado y eso en definitiva ayuda a incrementar la curiosidad de los consumidores y los nuevos consumidores. El malbec es novedoso y sólo el 2,5% de los consumidores lo consumen en el mundo con lo cual nos puede ayudar como región entrar con el cabernet franc para que luego conozcan nuestros malbec y nos tengan confianza. Hoy estamos explorándolo, yo personalmente trabajo mucho con el corte malbec-cabernet franc, tenemos que descubrir nosotros cuál es el blend que va a identificar cada zona, eso nos va a llevar muchos años, yo digo que el terroir es la experiencia centenaria de cultivar y elaborar la uva de un determinado lugar, esa experiencia es la que nos va a determinar con que se va a mezclar”, auspicia Alejandro Vigil.

 

Un varietal todo terreno

Como pasa también en Francia, es una variedad de amplios bemoles. Es una variedad muy noble, excelente para tomarlo como varietal y excepcional como componente de cortes de larga guarda.

“El cabernet franc de zonas altas, estos que son más frescos con mayor acidez, más punzantes van bien para nuestro típico asado, choripanes, quesos potentes fundidos, todo aquello que necesita ser acompañado de algo que limpie la boca. Los de zonas más cálidas, donde hay peso concentración, más alcohol, van muy bien con guisos, empanadas de carne, con platos contundentes o comidas de invierno", aconseja a modo de maridaje, Vigil.

Por su parte, Diego Salguero apunta: “La variedad se usaba mucho para hacer blends por su estructura y color y ahora, al animarse a hacerlo 100% varietal, se dieron cuenta de la calidad y lo bien que evoluciona este vino. Se adapta a diferentes suelos y climas y logra grandes vinos para consumirse jóvenes y con un potencial evolutivo muy bueno. Creo que los platos invernales van sin dudarlo mejor que cualquier otra cosa, lo sugiero para el asado, pero las carnes con cocción le van bien. Hasta si no tiene paso por barrica, me animaría a un pez de río con buena grasa en boca”.

“Es un vino muy plástico para los maridajes, pero las notas de especias hacen que vaya muy bien con comidas fuertes”, recomienda Quercetti.

El futuro de cabernet franc argentino está a la vuelta de la esquina y seguro es enorme. Se está plantando, trabajando y promocionando mucho por parte de las bodegas. Es una variante para la gama alta-media y alta muy interesante con oportunidad de entrar a mercados nuevos como un varietal mucho más cercano a lo que el mundo consumidor de vinos conoce.

Características organolépticas

Vista: Colores rojos maduros, con ciertas notas marrón que lo hacen muy interesante.
Nariz: Aromas frescos acompañados de la frambuesa y los frutos rojos con su gran acidez nos recuerda la sensación de frescura. También es posible encontrar aromas florales y minerales como la ceniza. Un descriptor típico es el morrón asado y alguna nota herbácea. El paso por la barrica le aporta aromas tostados, cuero, tabaco y vainilla.
Boca: Presenta notas a frutillas, ciruela roja y herbáceos. Sus taninos son dulces y están bien presentes. La madera suele aportarle redondez y notas de cacao y cafe.
En líneas generales son vinos muy elegantes y cuando se corta con otra variedad de más caracter (como la cabernet sauvignon o merlot) otorgan cierta estructura y complejidad que atrapan al consumidor en cada copa.

 

 

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