Andrés Rosberg: “A pesar de la crisis, Argentina está haciendo los mejores vinos de su historia"

El argentino que preside la Asociación de la Sommellerie Internacional, y sus reflexiones sobre la vitivinicultura, el gusto de los consumidores, el papel del sommelier y el malbec.

Sebastián Pérez Dacuña
colaborador Especial Guarda 14

Andrés Rosberg, tiene apenas 42 años y fue presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers desde el año 2005 hasta diciembre de 2006. También dirigió la Asociación Panamericana de Sommeliers (APAS).  Entre sus logros más recientes se destaca la organización del Mundial de Sommeliers que tuvo lugar en 2016 en Mendoza, evento que se convirtió en un hito para el vino argentino a nivel internacional. Hoy es  sommelier ejecutivo de Fierro Hotel y  director del proyecto inmobiliario y vitivinícola La Morada de los Andes en Valle de Uco (Mendoza), además de consultor de bodegas. Guarda 14 lo abordó para conocer aún mas de este verdadero referente de la vitivinicultura argentina.

 

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¿Qué balance haces de estos primeros meses al frente de la Asociación de la Sommellerie Internacional?

Primero tengo que decir que soy el primer presidente de la entidad no europeo ni japonés, pero más allá de este dato creo que  es un reconocimiento a lo que se ha hecho durante años con la Asociación Argentina de Sommeliers.  Fundamos la Alianza Panamericana de Sommelier, hicimos asambleas a las que trajimos a todos los presidentes de las asociaciones del mundo, hicimos un gran mundial de sommelier en Mendoza, no fueron pocas cosas. Finalmente la Asociación Argentina de Sommelier no es más que un eslabón de la cadena vitivinícola argentina.

Si para mí ya era un enorme desafío velar  por el bienestar de los sommeliers argentinos ahora me toca la tarea de hacerlo para los de todo el mundo.

Una de las razones por las  cuales la ASI confió en nosotros fue nuestro mundial en Mendoza, fue un hito y dijeron que fue el mejor de la historia. Tuvo que ver el diseño del evento y algunas cosas  que hicimos que no se habían hecho nunca como la transmisión online de la final para miles y miles de personas en el mundo. Nuestra visión es que aumente el impacto,  la difusión y la jerarquización de la tarea del sommelier.

 

¿Hay un nivel dispar en la actividad en el mundo?

Hay que mejorar el nivel de sommeliers en el mundo, hay países que aun están arrancando y otros muy desarrollados como el nuestro o Europa. Otra tarea es entenderse con Estados Unidos que hoy no pertenece a la asociación internacional, hoy estamos abriendo un canal de diálogo. Y además hacer lo que habitualmente se hace, todos los años tenemos concursos de sommeliers, este año tenemos en mayo el concurso “Mejor Sommeliers de las Américas,  en Canadá; en  octubre “Mejor Sommelier de Asia y Oceanía,  en japon; y  en 2019 el mundial,  en la ciudad de Amberes, Bélgica .

 

 

¿Hablaste de eslabón, que eslabón vendría a ser la semmelería dentro de la vitivinicultura argentina?

Uno muy importante. El sommlier es el profesional que le está hablando al consumidor en el momento que este está pensando qué tomar. Uno puede hacer una campaña de marketing o poner un aviso en la Panamericana,  en Buenos Aires o en el Acceso Este,  en Mendoza, pero la persona que está entrando a la ciudad a las 8 de la mañana a su trabajo va a ver  el cartel pero no está pensado qué vino va a tomar y menos interactuando con él. El sommeliere es vital para los consumidores porque los informa, interactúa, los aconseja, y por supuesto los escucha.

 

La gente quiere saber cada vez más de vinos…

El vino es una bebida fascinante a diferencia de cualquier otra bebida que se puede reproducir de manera química o con una fórmula ya establecida. El vino es único, cada botella es diferente, cada añada lo es también e incluso ese mismo vino con el paso del tiempo. Se podría decir que cada botella es una aventura y una experiencia única.

Cuando empezamos a vislumbrar más allá de la botella de cada día que el vino encierra tantas posibilidades vemos que  hay mucho para entender y  que a veces se nos escapan cosas. Tenemos al vino arraigado a nuestra cultura, está en nuestros libros, en nuestras películas y en la mesa de cada día. Pero generalmente tenemos una actitud de no darle un lugar relevante y de repente hay mucha gente que se está dando cuenta que se está perdiendo de algo si toma esa actitud. Tampoco tiene que ver con el hecho de hacer una crítica pero si es interesante tener la posibilidad de descubrir un sabor nuevo o un matiz o hacer algún curso y darse cuenta cual es el vino apropiado para un plato. Hay quienes piensan que  el maridaje entre el plato y el vino  es un cuento, pero a veces uno mas uno puede ser tres y a veces puede ser cero. Con esto digo que con  pocas cosas se puede hacer fascinante una experiencia con el vino. Estoy convencido de que tomar vino es un lujo simple y cotidiano y que hace mejorar nuestras experiencias gastronómicas y nuestra calidad de vida.

 

¿Por dónde pasa la tendencia del consumo de vino actualmente?

Creo que en la medida que la gente sabe más de vinos tenemos consumidores cada  vez más sofisticados. Creo que la tendencia es que no hay una tendencia dominante sino múltiples tendencias sucediendo al mismo tiempo. Uno ve que la gente empieza a tomar más vino rosado, que es el rosado empieza a ser seco, que empiezan a tomar espumante fuera de las fiestas, que la se prueban  variedades nuevas, que vuelven los vinos blancos.

 

¿Cómo la ves a la vitivinicultura argentina?

Venimos de un ciclo de unos cuantos años que ha sido negativo, por cuestiones climática y políticas y económica del país. En los últimos tres años se conjugaron y fueron una tormenta perfecta.

Creo que al mismo tiempo a pesar de las crisis y las cosechas complicadas Argentina está haciendo los mejores vinos que ha hecho en su historia,  desde lo productivo y la calidad no hemos parado de crecer, los problemas  más grandes de la vitivinicultura no son de la vitivinicultura, sino macroeconómicos.

 

Rosberg junto a la mejor argentina clasificada en el último concurso Mejor Sommeliere del Mundo, Paz Levinson.

 

¿ El Malbec sigue vigente como siempre?

Cuando uno mira la superficie total cultivada en el país, el   Malbec no llega a un 20 %, y a pesar de ser sumamente importante tenemos que mirar nuestra vitivinicultura como un todo. Ahora dicho esto, para mí el Malbec es una variedad maravillosa, somos tremendamente afortunados de tener al malbec como variedad insignia de nuestro país, primero porque se producen vinos de altísima calidad, segundo porque es una variedad que expresa bien el terruño del que proviene, ya sea  de Gualtallary, de Altamira, los Chacayes o  Las Compuertas, Salta o Rio Negro, son vinos que claramente hablan del terruño del que provienen. En un mundo donde la alta calidad gira en torno a vinos que puedan expresar al  terruño de donde vienen, es una ventaja.

 

¿Es nuestro emblema?

Con el malbec tenemos una llave que abre puertas para entrar con la vitivinicultura argentina. Es una variedad muy versátil, he hecho cenas donde he servido menús solo acompañados por malbec, con  espumosos, rosados, blancos, tintos, fortificados y grapa solo de malbec. No podemos hablar de la vitivinicultura argentina si  no hablamos de malbec.

 

Hace unos años publicaste el libro “Más allá del Malbec. Conversaciones sobre vino sin dogmas” junto al crítico de cine Eduardo Antín (Quintín). ¿Tenés pensado continuar con esa actividad?

Escribir me tienta, de hecho tengo algunos libros en cartera pero lo cierto es que pensé que podía sacar un libro más durante el año pasado pero fue un año muy intenso en la transición de dejar en buenas manos la presidencias de la Asociación Argentina de Sommeliers y  la Alianza Panamericana. Además tuve la llegada de mi hija.  En lo últimos meses tuve que ponerme a cargo de la presidencia de la Asociación de la Sommellerie Internacional, que ocuparé durante 3 años.

 

¿Seguís con tu emprendimiento vitivinícola en Mendoza?

El emprendimiento en Mendoza sigue y espero que ahora  empiece una mejor época para la vitivinicultura y la parte inmobiliaria que son las dos facetas que tiene el proyecto. Además sigo siendo el sommelier ejecutivo de sommelier ejecutivo del Fierro Hotel y de su restaurante Uco.

 

Más de 50 países representados

La ASI fue fundada en 1969 en Reims, Francia, para promover la sommellerie en el mundo, es la responsable de decidir lineamientos y estándares de la profesión a nivel mundial y organiza el Concours Meilleur Sommelier du Monde cada tres años. Está compuesta por las asociaciones nacionales de 48 países como miembros titulares y 8 asociaciones como miembros observadores, en proceso de incorporación. Su presidente es Andrés Rosberg, de Argentina, organizador del Concurso Mejor Sommelier del Mundo organizado en la ciudad de Mendoza en 2016.

 

 

 

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